lunes, 20 de octubre de 2008

M,JP y Los Frentes de Masas (I): El Camino Inconcluso



Cuando en 1972 se comienza a verificar el aluvional ingreso de capas medias al peronismo, Montoneros decide avanzar en la conformación de los frentes populares que permitirían un desarrollo militante concreto en diversas áreas populares.

Decisión que se tornaba necesaria a partir de la deliberada opción político-militarista tomada por la conducción montonera de la tendencia, que mermaba las posibilidades de trabajar codo a codo con las clases populares. Si el eje de la metodología adoptada pasaba por la lucha armada, era porque se había tomado una decisión: anteponer una lucha en un plano exclusivamente político-militar que desplazaba del centro una práctica vertebral del movimiento: la acción sindical. Influida por el contexto internacional, (Cuba, Argelia,Vietnam) la izquierda peronista decreta perimida (por reformista y burguesa) las vías de lucha sindicales.

Este error de apreciación marcará uno de los aspectos del fracaso del peronismo revolucionario, porque implicaba desconocer formas básicas del funcionamiento del movimiento popular. No obstante ello, la creación de los frentes populares intentaron reponer formas militantes que no tuvieran que ver con los fierros.

Los frentes (barriales, estudiantiles, sindicales) llevaron adelante los efectivos y concretos vínculos políticos de la Tendencia con las clases populares y trabajadoras, y no es casual que desde esos frentes, integrados por los militantes JP de superficie y cuadros no combatientes, salieran los primeros cuestionamientos y debates sobre el rumbo militarista decidido por la conducción.

El militante de superficie ve las distorsiones entre la propia realidad vivida en el barrio o en el sindicato ( las dificultades y la complejidad que emanan del terreno militante, que se demuestra en cierto pesimismo e incertidumbre que visualiza la militancia, sentir que la revolución no iba a ser de la noche a la mañana; había que lidiar con las organizaciones tradicionales del peronismo) y las progresivas "irrealidades" que bajaban desde la élite combatiente (la "inminente" toma de poder).

Sin embargo, las posibilidades de establecer canales críticos y de debate "hacia arriba" se estrechan paulatinamente, y de hecho se va operando una escisión entre el militante JP de superficie y el cuadro combatiente montonero.

Son los militantes y cuadros que participan de los frentes de masas los que amplifican el debate interno que la Tendencia necesitaba dar de cara a una nueva etapa, que abría un inmenso campo de maniobra: el peronismo ( ahora de liberación y con nuevos e imprescindibles cuadros militantes aportados por su ala izquierda) volviendo al poder político después de dieciocho sacrificiales años de lucha en todos los frentes, con su líder retornado.

Como decía Perón en esos años: "Nuestros jóvenes, que heredarán el movimiento, deben prepararse para gobernar".

Continuará.